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miércoles, 3 de diciembre de 2008

"Amodorrao, gracias por existir" (1)

Hay gente de todo tipo. Altos, bajos; guapos, feos; felices, tristes; zurdos, diestros; ... y así podría seguir de días y días. En otra ocasión. Después de todos ellos, sin ser menos, ni más, están los "amodorraos". Si, los "amodorraos".


Me explico. Por "amodorrao" se entiende todo aquel ser, que 2 o 3 horas después de sonar el despertador, se da cuenta de que está despierto. No pensemos que un "amodorrao" nace. No. Lo siento; un "amodorrao", se hace.


Es asi. Se necesitan años de duro esfuerzo y dedicación para conseguir ser un "amodorrao" de los pies a la cabeza. Los que verdadéramente merecen una mención son aquellos que comienzan desde muy pequeños. Desde los primeros años de colegio. Todos recordamos aquel compañero que llegaba tarde a clase, 10 minutos después que los demás, y con media almohada marcada en el carrillo derecho.


Podemos decir que la línea que atraviesa la cara de un "amodorrao" es su primera seña de identidad. Pero ni mucho menos es la única: conjunto de pelos levantados ligeramente en la parte posterior de la cabeza, legañas del tamaño de rosquillas (que impiden en todo momento abrir los ojos), cabezazo continuo (a modo de taladro) acompañado de un leve abrir de ojos, ........